¿Que os parece la pequeña introducción?
Esta historia sucede en
el mundo contemporáneo, en una ciudad mediana de un país conocido por vosotros,
en un hogar desestructurado. Una historia en la que la felicidad no es un
camino, sino momentos puntuales. Una niña de 5 años, pequeña, envuelta en una
serie de experiencias diversas en las que madura pronto y que tiene momentos
muy duros en los que a veces no sabe cómo va a reaccionar, ni qué camino
seguir, tampoco sabe que va a ser de ella. También recorre caminos como la
soledad, desilusión, imaginación, esperanza, alegría, traición, desesperación… Eran
finales de los años 80 a principios de los 90.
Elisa es una niña de 5
años, ojos verdes, pelo negro corto, le gustaba llevar vestidos y coletas de
todo tipo, incluso ropa de muchos colores alegres, era muy coqueta. Tenía
familia, toda una vida por delante para crecer, llena de ilusiones, llena de
vitalidad, optimismo y con ganas de comerse el mundo. Su sueño era ser feliz,
tener alguien a su lado (como no, todas deseamos casarnos y tener hijos cuando
somos pequeñas), el príncipe azul perfecto que te cuide, que te mime con cariño
todos los días. Como en las películas infantiles que siempre nos invitaban a un
mundo imaginario inexistente, en el que todo va a ir bien, en un mundo que
siempre conseguías lo que te proponías, ella pensaba que todos eran buena gente
como ella.
Las únicas preocupaciones
que tenía Elisa sin conocer mundo eran jugar, pasarlo bien, aprender, tener
amigos… Vamos como cualquier otro niño de su edad. Pero Elisa empezó a ver la
realidad bruscamente desde que tuvo conocimiento, aun así al principio era una
niña que tenía algo de rebeldía, le gustaba bailar, era sociable, decía todo lo
que pensaba sin pensar en las consecuencias, no paraba de hablar siempre tenía
algo que decir, aunque era algo gamberra sin malicia en algunas ocasiones.
Estaba en la guardería
aprendiendo la tabla del 1, no le salía, pero lo intentaba, si la clase le
aburría se le hacía eterna, jugaba en el recreo con sus amigos de clase, hasta
tenía varios novios de broma, la castigaban contra la pared a menudo por ser
puro nervio, hacia muchas trastadas, no le gustaba ir a la guardería por eso,
pero en realidad en el fondo le gustaba ir, se sentía a gusto. Ella usaba bata
roja que era para chicas, los chicos llevaban bata azul.
Aquí empieza la
historia de Elisa.
uy Maña cómo seguirá esta historia? me intriga jajaja
ResponderEliminarMuy bueno Maña! a ver qué más pasa...
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